NO TODO EL MUNDO PUEDE SER SALVADO
No todo el mundo puede ser salvado. No todo el mundo quiere ser salvado.
Algo
que debemos aprender es que no podemos salvar a todos, solo podemos salvarnos a
nosotros mismos. Esto es una verdad que puede sonar tan fría como el hielo,
pero que debemos entender para nuestro bienestar emocional y psicológico.
¿Cuántas
veces te pasó que alguien que quieres te contó desesperado un problema, y vos quisiste
resolver todo para que esa persona no sufra, no se estrese, no salga perjudicada,
etc?
Y…
¿Sabes quién pasa por todo eso y más? VOS…
Podría
enumerar una laaarga lista de “Red Flags” pero creo que a esta altura vos ya te
estás imaginando todo, ¿no?
Si
no es así, te invito a reflexionar sobre ese amigo/a, primo/a, compañero/a, a
quien vos quieras, que está en una crisis constante, ya sea emocional,
económica o de pareja. Vos dejás de lado muchas veces tu vida para escucharlo,
le das consejos y hasta le ofreces ayuda y recursos. La realidad: En lugar de
usar tu ayuda para salir a adelante, la usa para desahogarse y seguir igual.
Cuando te cansas, se enoja.
Dejame
decirte que no busca una solución, busca un tacho donde tirar su basura
emocional para él sentirse más ligero un rato. Y el círculo se repite y repite.
“Nadas en dulce de leche”.
En
esta idea de que nadie puede ser salvado si no quiere, es que para que ocurra
un cambio real en una persona debe existir intención y voluntad, si no la hay,
no sirve, no se puede, punto.
Luego
están los límites (un tema algo fuerte que también en algún momento vamos a
charlar). ¿Hasta dónde el otro es nuestra responsabilidad? ¿Hasta donde puedo o
me permiten llegar? ¿Y yo?
Caer
en el complejo de “el salvador” es una carga que pesa, y mucho, porque por más
que te esfuerces y lo intentes y te desvivas, NO ESTÁ EN VOS…
No
es un acto de egoísmo, es un acto de humildad. Debemos aplicar la empatía, el “te
entiendo, y te ayudo a caminar si así lo decides”, no la codependencia, el “necesito
que tú estés bien para que yo pueda estar tranquilo".
Esto
lo escribe una persona que siempre intentó salvar todo y a todos, y así le fue…
Pues genera un desgaste invisible que nos va vaciando por dentro. Duele y
lastima.
Podemos acompañar, pero no caminar por ellos. Podemos
ofrecer herramientas, pero no podemos usarlas en su lugar. Podemos amar, pero
no podemos sanar heridas que el otro prefiere mantener abiertas. Y así con
todo.
La
cuestión es que: LA SALVACIÓN EMPIEZA POR CASA, POR NOSOTROS. Si vos no estás
bien, no podés ayudar a otros. Y recordá siempre, se trata de AYUDAR, no de HACER.
Gracias
por leerme…

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